martes, 18 de octubre de 2016

19 de octubre. Día Mundial del Cáncer de Mama


Este mes de octubre he tenido la oportunidad de vivir de cerca muchos de los actos que se celebran con ocasión del Día Mundial del Cáncer de Mama. A las cosas malas hay que buscarle lo bueno, y un susto en mi proceso de recuperación ha hecho que esté de baja en el trabajo y por tanto tenga más de una mañana libre...

Y en esos actos, la mayoría en el Hospital, he aprendido muchas cosas de la vida, digamos que me he hecho otro Master en vivir. Acercarme a tantas mujeres que han pasado por la experiencia del cáncer de mama, o algunas de ellas que aún lo están viviendo, o lo están pasando por segunda vez, me ha enseñado una cosa que creo que no se debe de olvidar, creo que ya en alguna ocasión he escrito sobre ello, me ha enseñado sobre la humildad. ¡Qué difícil es ser humilde! Cuántas veces pensamos eso de "a mí no me pasa", yo estoy por encima de eso...y no, la vida nos iguala a todas en estos temas. No hay unas más que otras, las edades, las circunstancias personales, da igual, ahí sólo somos mujeres, mastectomizadas la mayoría, con esa herida que se lleva en el cuerpo, pero sobre todo se lleva en el corazón, con los mismos problemas y las mismas preocupaciones, y las mismas penas.

En una de las ponencias que hubo en el Foro sobre el cáncer de mama celebrado la pasada semana en el Virgen del Rocío de Sevilla, una chica, que además era religiosa, habló de su cáncer de mama con metástasis en los huesos, y además de alucinarme el testimonio de vida que dio, me sacó la lagrimita cuando le preguntaron que si tenía miedo, y ella dijo que no, que no tenía miedo, que lo que tenía era pena, pena por estar enferma...y me di cuenta que muchas veces es eso, tenemos pena. Nos quieren ayudar y no saben cómo, los amigos, la familia, pero poco pueden hacer...porque esa pena hay que pasarla.

Pero además de esa pena, y de la rabia que da el pasar por esta enfermedad y vivir con algunas de sus secuelas, este mes de octubre me está enseñando otra cosa, me está enseñando que hay que aceptar. Cuesta mucho. Luchamos, nos revelamos, le ponemos plazos a todo esto, al menos yo, a veces me veo que estoy ahí, pero que en breve no volveré a tener relación con ese Oncomundo...y de pronto, la vida de nuevo me pone ahí. Y lo único que puedes hacer es aceptar. Qué difícil es aceptar que tú tienes unos planes, y la vida tiene otros para ti. Y seguir sonriendo. Aceptar y soltar...dejar fluir. Entregarse a los acotencimientos cuando vemos que resistirnos es absurdo, y no nos sirve para nada.

Y por supuesto, este último mes he vuelto a descubrir que hay Gente Excelente. Si, con mayúsculas. Se salen de lo normal. Están hechas de otra pasta. No hay que pasar por una enfermedad para demostrar que alguien es excelente, pero desgraciadamente es el momento en el que algunas mujeres brillan por encima de las demás. Cuántas de ellas trabajan, tienen hijos, y están allí, ayudando, colaborando, preocupándose por las demás porque pueden ayudarles con su experiencia...compartiendo. Como dice la doctora Ana Casas, que importante es compartir. Todo es mejor y menos duro cuando se comparte. Estos días a mí me han vuelto a dejar chiquitita esos monstruos de mujeres que se levantan todos los días y se ponen sus pañuelos o sus pelucas, o tienen los brazos hinchados por el linfedema, o tienen dolores por los tratamientos hormonales, o sufren porque aun no pueden reconstruirlas, o porque tienen metástasis y saben que no se van a curar, que van a cronificarles el cáncer ...y sonríen, ayudan, trabajan, se encargan de hijos, o padres mayores, mantienen su vida a pesar de todo eso. Definitivamente, y me da igual al que no le guste, y yo misma en algún momento me molesté porque me lo dijeran, pero son auténticas heroinas! Si cada uno se levanta con 10 preocupaciones cada día, ellas se levantan con 100. Que ejemplo de personas! Siempre les doy la enhorabuena, no me sale otra palabra. Y aunque me digan que no son ningunas campeonas porque hacen sólo lo que tienen que hacer y lo que la vida les ha obligado a hacer, yo les digo que no es cierto, que aquí la clave está en la forma de llevarlo, de aceptarlo, de afrontarlo. De cómo cada una se levanta cada mañana con esa mochila que pesa mucho más de lo normal, y son capaces de enfrentarse a todo. Mi admiración total para ellas.

Humildad, aceptación y admiración.

En cuanto a mí, contaros que una mastitis me llevó el pasado 1 de septiembre a urgencias. El pecho hinchado y rojo y mucha fiebre. El diagnóstico ya me dejó impactada, primero porque lo que tengo debajo de la piel es silicona, por tanto lo de "mastitis" me parecía un tanto complicado, y segundo porque era en el mismo sitio, la parte superior del pecho izquierdo, y de la misma forma que comenzó a dar la cara el cáncer en mi cuerpo en marzo de 2013. Ecografías de mamas, de abdomen, radiografías de tórax, resonancia magnética con contraste (mi temido tubo), paf, biopsia...Oncologia, cirujano de mama, cirujano plástico....toda la maquinaria activada de nuevo. Todo porque en esto del cáncer, como me dijo mi oncólogo, hay que ser cautos. Un susto con todas la de la ley. Un susto que además me ha parado planes de vida muy muy importantes para mí...y que me han sentado especialmente mal psicológicamente. Pero que no he tenido más remedio que aceptar.

Hoy tengo todos los resultados de esas pruebas y afortunadamente de ninguna se concluye que haya vuelto el cáncer a mi vida y al mismo sitio, pero tampoco sabemos muy bien qué ha provocado esa inflamación dolorosa que aún no se ha quitado. Yo pensé que se me había roto la prótesis o algo así y llamé corriendo a mi cirujano plástico, me veía como Ana Obregón en el avión que dicen que se le explotó una...aunque luego han dicho que fue un bulo pero en su día lo comentaba toda España. Pues eso creía yo. Pero no, la prótesis está intacta, puede que esté dando problemas pero no está rota. Y en esas estamos.

Este mes de octubre, lo vivo otra vez bien cerca del mundo "rosa", que hace visible a todos lo dura que es esta enfermedad, pero que a pesar de las críticas por tanto empalague de lazos y de color rosa, hay que decir que gracias a tanta movilización, tanta investigación y también a tanta solidaridad, cada día se cura en más casos. Yo el mensaje que quiero dar a todas las que estén en este oncomundo, es que es difícil, pero no imposible, y esa es la buena noticia. Me quedo con todo lo positivo que he oído estos días, de avances, de investigación, de mejora de la calidad de vida, de unión, de fuerza. Y me quedo con la sonrisa y el abrazo de todas esas mujeres que he tenido tan cerca estos días. Gracias!

lunes, 25 de julio de 2016

Proyecto 730

Este es el cuarto verano que vivo con mi cuerpo "cambiado". El 30 de julio de 2013 me hicieron la mastectomía radical del pecho izquierdo. La cosa más dura que he vivido hasta hoy...

Ese verano, con las cicatrices aún frescas no pude ponerme bañadores ni bikinis, y mi ánimo, la verdad, tampoco me lo permitía. A mi mente solo venía la palabra" mutilacion", porque así me sentía, mutilada. ¿Cómo se le puede hacer eso a alguien con 36 años? Qué duro...y lo peor es que tenía que luchar por alegrarme, ya que si hubiese estado el cáncer en otro sitio, quizás no podrían haberme salvado, el pecho no es ningún órgano vital. ¡Cuántas veces me lo habrán dicho!.

El segundo verano le eché narices y me compré dos bikinis y un bañador bastante poco favorecedores, donde cabían las prótesis de silicona que me comprė en la ortopedia a la que me mandaron en el hospital. Si, esas cosas para el que no lo sepa se compran en ortopédias...

Luego vino la segunda mastectomía, la preventiva, la del pecho derecho...pero así no pasé ningún verano.

Y ya el tercero, y el cuarto que es este, paseo por la playa y la piscina mis dos "carretas" de silicona bien puestas y una parte de mi cicatriz que es imposible disimular, pero que cada vez me molesta menos. 

Esto así contado parece lo normal, tres años y todo en su sitio, (aunque esto habría que matizarlo mucho, pero bueno...), sin embargo, en nada se parece a lo que viven las mujeres que llevan todo su proceso oncológico en la Sanidad Pública, como yo. Después de mi segunda mastectomía, noviembre de 2014, un año y 3 meses después de la primera, me pusieron en una lista de espera para la reconstrucción mamaria que me dijeron que duraría unos dos años. ¿Cómo? ¿Tanto? ¿No se puede hacer nada? Y no, no se podía hacer nada. Ahí empiezan a tratarte como una niña caprichosa que quiere ponerse una o dos tallitas más...y te dicen prácticamente que qué más quieres, que le des gracias a Dios porque te han curado. Y que te vayas por la vida sin pechos, a intentar parecerte en algo a la que eras antes del cáncer. 

Pero para mí y para muchas mujeres, eso era imposible, la "nueva vida" no podría empezar sin que mi cuerpo estuviese completo. Así que tuve la suerte de poder tirar de mis ahorros y acudir a un cirujano plástico de una clínica privada y poner fin a una parte de toda aquella pesadilla. 

Hoy os cuento todo esto, para darle algo más de voz a Mara León. Ella es una de las tantas mujeres que ha vivido esta situación, pero ella, en vez de conformarse como la mayoría o gastarse sus ahorros como yo, ha decidido actuar y ha creado el Proyecto 730, porque dos años, son la friolera de 730 días!. Esos días en que te desnudas, te duchas, te ves, te miras, te tocas, tratas de vestirte normal...y no, esa no eres tú. Cada día te acuerdas de que tienes eso pendiente...y cuesta mucho avanzar. 

Esta chica llenó las calles de carteles con su foto, que yo no voy a publicarla porque aún no puedo casi ni mirarla, me causa mucho dolor y muchos recuerdos...pero sí me gustaría desde aquí, apoyarla, y apoyar a todas las que stán pasando por lo mismo. Y atreverme a invitaros a visitar su página de Facebook que se llama precisamente así, Proyecto -730- , y a firmar la petición en change.org, para que la reconstrucción mamaria se realice en plazos razonables en la Sanidad Pública, porque es una etapa más de la lucha contra el cáncer de mama.

Por supuesto, esto no es ninguna crítica a las maravillosas personas, oncólogos, enfermeras, y resto de personal del hospital que a mí me han tratado en estos tres años. Esto es una petición a los "de arriba".

Gracias a tod@s l@s que me habéis escrito en los dos últimos meses, a l@s que seguís preguntando, y a las que me decís que mi blog les sirve de mucha ayuda. Con una persona a la que le haya hecho el camino un poquito más fácil, ya me doy por satisfecha. 

Que disfrutéis mucho del verano, de la playa, de los paseos, de los bikinis, de las risas, de la vida, de la luna, de la gente a la que tenéis cerca, y sentiros afortunados por todo ello cada día! Mil besos! 






domingo, 22 de mayo de 2016

Olga Olguita

Un mes después de que nos dejara, y con todo el respeto hacia su familia y sus amigos, me atrevo a escribir esto. 

"Cuando con 25 años te dicen que tienes cáncer todo se cae y lo único que piensas es que no podrás superarlo. 15 días después decido abrir un blog para demostrar que aunque la vida no es fácil, si me ha tocado pelear con esto es porque soy especial, y porque a todos los que quiero lo primero que les digo es TE PROMETO QUE ME VOY A PONER BIEN."

Así comienza el blog de Olga, una persona que como ella misma dice, era muy especial. Ella llegó a mi vida en ese momento tan importante en que conocí que tenía cáncer. Su diagnóstico fue justo un mes antes que el mío, y casualmente nos dio la cara igual, con una mastitis que no remitía...Desde que la conocí a través de lo que escribía, en marzo de 2013, ha sido uno de los espejos en los que me he mirado. El suyo era uno de esos blogs que me abrieron la puerta hacia un mundo que yo no conocía, y que me iba a tocar conocer y muy bien; el de las chicas jóvenes que vivían un cáncer de mama. Sólo con el nombre ya me conquistó, "Te prometo que me voy a poner bien", porque define perfectamente lo que ella transmitía, y me hizo ver que era lo que yo quería transmitir también a los que me quería, a los que tenían la lagrimilla fácil a mi lado aquellos primeros días...ella me enseñó que con la actitud y la sonrisa, había que tranquilizar a los demás, y a nosotras mismas. 

Cuánto cariño demostraba hacia todos los que la rodeaban, cuanta gratitud demostró siempre, a la vida, a su familia, a sus médicos, a sus amigos, a su Ernesto...

Ella es una de esas campeonas que me ayudaban a veces a levantarme, a relativizar todo lo que me pasaba, a sonreír porque contaba algo que a mí también me había pasado, y le quitaba toda la tragedia y todo el victimismo, y me hacia sonreír y tirar para adelante. Y digo que es una campeona, porque en la vida lo importante no es lo que te pasa, sino como te lo tomas, como lo afrontas, como respondes ante los palos, y ella para mí, ha sido una campeona en todo momento. No todas las campeonas se quedan, desgraciadamente, pero eso no significa que no lo fuera, todo lo contrario. Su último post nos deja así...con una foto de su cara en un cartel de la Champions...las casualidades de la vida.

No me imaginaba que podría sentirme tan cerca de personas que sólo conocía a través de la red, de escribirnos algún comentario de vez en cuando, y sin embargo he llorado y he reído muchas veces con ellas, con Olga, con Guru, con Ana...Hemos compartido la alegría de terminar una fase del tratamiento, de que nos empezara a crecer el pelo, la tristeza de que la enfermedad vuelva a aparecer, las operaciones, la muerte de algún familiar...y todo eso sin habernos visto nunca en persona! Pero es que la vida a veces nos acerca a gente que jamás pensamos que podríamos conocer, y con las que sin saberlo tenemos muchas cosas en común. 

Yo empecé a leer el maravilloso blog de Olga, y a escribirle alguna vez, cuando para mi sorpresa, vi que publicó una foto en las fiestas de Morata de Tajuña, un pueblo de Madrid muy importante para mí y para mi familia, y resulta que la conocían mis primas que viven allí. Eso nos dio más motivos para mensajearnos. Le conté que allí vivía parte de mi familia, y que allí murió mi padre, por lo que es un sitio que siempre tenemos muy presente. Después de aquello la sentí aun más cercana. Por eso el mensaje de mi prima el 22 de abril avisándome de lo que había pasado, me dejó machacada.

Y me vino la pena acompañada de enfado, de indignación, me vinieron mil preguntas, no puede ser, qué gran injusticia...llegué a rezar porque se hubiera equivocado, entraba todos los días en el blog a ver si de nuevo escribía, pero no...la última vez fue el 10 de marzo y ya contaba que estaba un poco regular...desgraciadamente mi prima no se había equivocado.

Por eso ayer fue para mí un día decisivo, no porque necesitara confirmación, sino porque necesitaba hablar de ella con alguien y que me hablaran de lo que había pasado, ser más consciente de que todo era real...Y tuve la suerte de conocer a dos de sus amigas, y saber un poco más de ella no sólo de lo que leía, si no de lo que podían contarme en primera persona algunas de las que han estado con ella hasta el final. Fue muy emocionante para las tres...y si para quienes la leíamos era grande, para las que la conocían lo era mucho más. Cómo me hablaron de ella, de su fuerza, de su ejemplo...Pude preguntarles por Ernesto, del que tanto me acuerdo, y por su hermana, y por su madre...después de saber tanto de ellos a través de lo que escribía Olga, no puedo evitar pensarlos y tratar de imaginar como estarán llevando estos momentos tan duros.

En unos días difíciles para mí, simplemente por "cosas que pasan", la muerte de Olga, y hablar de ella con dos de sus amigas, me devuelve la perspectiva...me niego a que la vida me coma, a que la rutina me haga llenarme de quejas y olvidarme de que la vida hay que vivirla, cada día, como ella nos ha enseñado, a los cercanos seguro, pero mucho, y por suerte, a los lejanos, a los que nos ha dejado un testimonio de vida único e irrepetible. Nos ha hecho un regalazo escribiendo su experiencia en estos últimos 3 años. Enseñándonos que no merece la pena sufrir por tantas tonterías y que todo, todo, mientras nos quede un soplo de vida, tiene solución. O al menos hay que luchar con una sonrisa para que la tenga. Y la importancia del cariño de los que nos rodean, de darlo y de saber recibirlo.

Os recomiendo a todos la lectura de su blog, una lección de vida impresionante, un ejemplo de cómo ser buena persona que nos da una chica enorme, que nos ha dejado el listón muy alto a todas las demás. Una persona de la que todas tenemos que aprender. Una sonrisa inolvidable.

Quiero desde aquí, con un profundo respeto, a Ernesto al que no conozco pero al que admiro profundamente, a su hermana, a su madre y a todas sus amigas...enviarles toda mi fuerza y todo mi ánimo
Y a Olga, donde esté, GRACIAS! Te echamos de menos...

jueves, 14 de abril de 2016

Eso es lo que se siente...

Voy a utilizar sin permiso esta publicación de Pau Dones, que ha sabido tomar ese jarabe contra el cáncer mejor que nadie!

Esto que escribe me recordó a lo que sentí los primeros meses sin tratamiento, que en ocasiones no supe explicar y algunas personas no supieron entender...yo era menos poética y decía que era como " un caballo desbocado", sentía que no podía pararme, que la vida se me quedaba corta...

Me encanta como lo escribe él, así que lo comparto! Espero que os guste!



sábado, 19 de marzo de 2016

Tres años!


Qué rápido pasa el tiempo! Es una obviedad, pero es que a veces me sorprendo pensándolo. Tres años! Aquella semana de marzo parecía que nunca acabaría y sin darnos cuenta, ya estamos aquí. Bueno, sin darnos cuenta no, miento, nos hemos dado cuenta de todo...pero es verdad que ahí pareció que el tiempo se paró...todo era incertidumbre.

Este año vuelve a caer en Semana Santa, por lo que cada recuerdo se hace más fuerte y más intenso, desde ayer se me repite en la cabeza cada segundo, cada llamada, cada visita a los distintos médicos que me vieron esos días...y supongo que así será hasta el día 25 que se cumplen 3 años de que conocimos el diagnóstico. Pero yo ya lo sabía...os lo he contado alguna vez. Ese día sólo lo vi por escrito y tuve que contárselo a todos, pero desde el 18 de marzo que recibí una llamada de mi médico diciendo que algo no le gustaba y que había que hacer una biopsia urgente, yo ya lo sabía. No me preguntéis por qué, pero fue un presentimiento, una certeza...de esas cosas inexplicables que a veces nos pasan. 

Aquella Semana Santa tan dura, fue sin embargo muy bonita, me da un pellizco el corazón al rememorar tantas casualidades como se dieron, tantos momentos emotivos e inesperados. Tantas cosas, que me hicieron sentir que lo que venía era duro, pero que había esperanza, que de allí se salía. Y así ha sido! 

Ya llevamos 3 años familiarizados con este mundo del cáncer de mama, he conocido a tantas persona, tantas historias, tantas cosas buenas y no tan buenas que me ha enseñado y me enseña cada día esta enfermedad. Y cuando creo que todo ha pasado, aprovecha para recordarme que hay que estar alerta y hay que tener los pies en el suelo, y seguir disfrutando de cada día, porque puede ser que todo se vuelva a fastidiar....y ese susto lo hemos vivido en la última revisión, la gorda, la que me tocaba en enero. 

Una llamada inesperada del hospital que dice que hay que completar el resultado de la resonancia porque ha aparecido algo...uuf! No os podéis imaginar cómo se revuelve todo cuando eso ocurre! Y aunque no soy miedosa, algo he pensado en la recidiva, (la recaída en lenguaje común). Y he pasado dos meses un poco desquiciadilla, lo reconozco. Lo que más me ha costado es compaginar el trabajo y la vida "normal" con estar haciéndome pruebas y manejando la posibilidad de volver a operarme o volver a tener que pasar por el tratamiento...cuando estaba enferma "oficialmente", estaba de baja en el trabajo y el mundo en general me dio una tregua, pero estos dos meses los he tendido que vivir "de pie" como yo digo, y ha sido difícil, la verdad. La buena noticia es que después de todo, concluyen que es tejido mamario que se quedó ahí tras la mastectomía profiláctica, (la preventiva, para que nos entendamos), y que en principio lo que van a hacer es revisarme más a menudo, no sólo desde oncología, sino también desde la Unidad de Mama, y así comprobar que los casi dos centímetros de tejido que han encontrado no cambian de tamaño ni se estropean...y así evitamos operar otra vez. Yo me fío de mis médicos, así que si ellos han dicho eso, ya me quedo tranquila. Pero el susto ha sido importante.

Así que estos tres años de prórroga, los celebro más todavía, porque estos dos últimos meses tan difíciles, ya están superados, y de nuevo la vida vuelve a darme una oportunidad cada mañana de disfrutar, de hacer cosas, de ser mejor...y de seguir soñando y luchando por cumplir mis sueños. Gracias a todos los que me habéis ayudado a superarlo, los de antes, los de durante y los de después, y los que están siempre, esté buena o mala, preocupada o súper contenta, a todos, un millón de gracias por estos tres años! 

A seguir muchos años más aprendiendo, aceptando, pero sobre todo disfrutando, que la vida cuando se tiene salud, es una pasada!!! Sólo hay que pararse un poco y apreciar lo bueno de cada día!!!

Mil besos a tod@s los que me leéis!

miércoles, 6 de enero de 2016

Que todo te encante!

A partir de mañana...Qué de cosas!. Como cada primeros de enero, cuando acaban las fiestas, nos ponemos a hacer listas interminables de cosas que tenemos que hacer...están los clásicos, adelgazar, apuntarse al gimnasio, aprender inglés...y están los originales, los que tenemos cada uno de nosotros en nuestras "mochilas" y que tratamos de poner en práctica todos los primeros de año. A mí hoy me gustaría convertir esos "tengo que" en "quiero que". Cuando las cosas las hacemos porque queremos, no porque tenemos que hacerlas, se hacen con más ganas y con más amor. Y sobre todo, lo que hay que conseguir, es ¡que todo nos encante!.

El año pasado tuve la suerte de acudir a una conferencia de Luis Galindo, que hablaba de reilusionase, y todo, cada minuto de los que ese señor habló me encantaron, lo recomiendo cien por cien. Me empapé de todo lo que decía, y hubo algo que me llegó de verdad, y es que tenemos que buscar la excelencia en todo lo que hacemos. ¡Qué mensaje más maravilloso!. ¡Buscar la excelencia!. No conformarnos con la mediocridad, no podemos permitirnos ser mediocres, somos excelentes, y lo reflejamos en cada cosa que hacemos. Y para buscar la excelencia todo lo que hacemos nos tiene que gustar, o más bien, y soy ambiciosa, ¡nos tiene que encantar!. Sí, sí...que ya lo sé, que hay cosas y situaciones que no nos gustan y que no hemos elegido, y que son duras...claro que sí, nadie dijo que seria fácil!. ¿Os suena?. Ahí es donde tenemos que poner nuestros 5 sentidos para que nos encante, para ser excelentes. No te gusta un día de trabajo de esos chungos, ¿verdad?. Pero te gusta tener trabajo, o tomar café con esa compañera que siempre te saca una sonrisa...ni te gusta un día de quimio, ¡claro que no!. ¡A nadie le gusta!. Pero te gusta quien estuvo contigo allí más de tres horas cogiéndote la mano, o las risas que compartiste con una enfermera...en fin, que cada día, cada situación que vivimos puede tener esa parte que nos encante. ¡Hay que buscarla y hay que encontrarla!. 

Yo hoy, como la mayoría, estreno agenda y la lleno de cosas que "quiero" hacer. Para empezar, y volviendo a mi oncomundo, tengo que recuperar mi alimentación equilibrada y lo más verde posible, que este último mes la he dejado un poco de lado...y a partir de la semana que viene vuelven las pruebas y las analíticas y hay que seguir "aprobando". También hay que recuperar el ejercicio...que lo más normal es que sea andar una hora casi todos los días, porque lo del gimnasio no lo consigo, aunque en las últimas revisiones me recomendaron nadar ya que uno de mis brazos sigue sin poder estirarse del todo...y en cuanto hago algún movimiento raro, duele tela. Habrá que volver a mis sesiones con mi físio, que además ella es genial. Y quiero volver al Reiki y al yoga...esa buenas costumbres que tuve durante el tratamiento y que he ido abandonando. Y noto que me hacen falta porque me hacían mucho bien. Pero sobre todo, en mis planes para este año que comienza están disfrutar, viajar, reírme, hacer fotos de esas que me gusta ver luego mil veces, y seguir luchando para conseguir esos sueños que aun tengo por cumplir y se me resisten...Y por supuesto, conseguir que todo me encante!. Eso es lo que voy a incluir en mi rutina de todos los días.

Así que desde aquí, a todos los que me leéis, y a ti que estás leyendo esto hoy, te deseo para este 2016, solamente eso, QUE TODO TE ENCANTE!

Os dejo una foto de mi paraíso...una puerta abierta a todo lo que nos encanta.


jueves, 19 de noviembre de 2015

Pequeños placeres

Levantarme y tomarme un café recién hecho antes casi de abrir los ojos...salir de casa con el pelo mojado...ponerme una camiseta con escote en pico...qué tonterías, no? Pues sí...lo parecen, pero no lo son. 

Cuando tienes que estar una serie de horas en ayunas para hacerte alguna prueba médica, echas tanto de menos ese cafelito! La semana pasada me tocó prueba, y volví a valorar mi café mañanero. Qué me gusta! No cambio por nada ese momento. Sola, en pijama aún, con la tele de fondo, calentándome las manos con el vaso, (si, porque me gusta en vaso, no en taza), así soy yo.

Lo del pelo mojado, no lo perdono! Lo había echado tanto de menos! Sonrío al oír de nuevo a mis compañeras que me quieren bien y me dicen que me voy a resfriar...llevan razón, pero es que me encanta esa sensación de frescor por la mañana! Salir de casa recién duchada y con las gotas mojándome el cuello...qué lujo! 

Y lo de las camisetas...era una necesidad! Y eso que si me paso se me ve una de las cicatrices, pero me da igual, como dice Diego, es una herida de guerra y hay que lucirla orgullosa...así que lo intento. 

De pronto caigo en la cuenta de que hay cosas que me gustan y me definen. Con 38 años ya esas son "tus cosas", y no hay necesidad de cambiarlas! Todo lo contrario, hay que saberlas disfrutar.

Hoy soy más consciente que nunca del lujo que es disfrutar de esas cositas...y hoy concretamente, 19 de noviembre, porque hace un año yo estaba aún en la sala de despertar después de haberme sometido a la segunda mastectomía, esta vez preventiva, y a la reconstrucción con expansores de ambas mamas. Y ahí empezó una pesadilla de dos meses, un calvario de curas, infecciones, visitas al hospital hasta dos veces al día y hasta 3 veces más de entrar en quirófano para arreglar un cúmulo de cosas que salieron mal...una Navidad dura...Cuánto dolor, el dolor físico más grande que podía imaginar. Como si tuviera un elefante sentado sobre mi pecho. Respirar dolía, mover los ojos, reír...era imposible, y recuerdo la primera vez que tosí o estornudé, qué horror! morfina, dolantina, era lo único que pedía a todas horas. Aún no me he recuperado de esos días...la verdad. Y a veces me siento afortunada porque ya han pasado y otras desgraciada porque me haya tocado vivirlos...según el día.

Mi experiencia fue muy mala, pero eso no significa que a todo el mundo le tenga que pasar. Ojo a las que me leéis y tenéis que entrar en este tipo de operaciones, que a cada una nos puede ir de una manera. No tiene porque iros mal.

Volviendo a los pequeños placeres, recordemos que hay que disfrutarlos y saborearlos porque sí, porque nos los merecemos, porque hay que pensar en las cositas que nos encantan de cada día, aunque sean así de simples, porque cada día las hay, eso seguro. Y tú, ¿disfrutas de esos pequeños placeres? Ahí os dejo hoy la pregunta...

Muchos besos!